Reglas de asignación de existencias

Uno de los principios básicos de la inversión es reducir gradualmente el riesgo a medida que se envejece, ya que los jubilados no pueden darse el lujo de esperar a que el mercado se recupere después de una caída. El dilema es averiguar exactamente cuán seguro debe estar en relación con su etapa de la vida.

Durante años, una regla empírica comúnmente citada ha ayudado a simplificar la asignación de activos. En ella se establece que las personas deben poseer un porcentaje de existencias igual a 100 menos su edad. Así que, para una persona típica de 60 años, el 40% de la cartera debería ser de acciones. El resto estaría compuesto por bonos de alto grado, deuda pública y otros activos relativamente seguros.

Dos razones para cambiar las reglas

Bastante sencillo, ¿verdad? No necesariamente. Mientras que una guía fácil de recordar puede ayudar a eliminar parte de la complejidad de la planificación de la jubilación, puede ser el momento de revisar esta en particular. En las últimas décadas, mucho ha cambiado para el inversor americano. Por un lado, la esperanza de vida aquí, como en muchos países desarrollados, ha aumentado constantemente. Comparada con la de hace sólo 20 años, los estadounidenses viven tres años más. No sólo tenemos que aumentar nuestros nidos, sino que también tenemos más tiempo para hacer crecer nuestro dinero y recuperarnos de un chapuzón.

Al mismo tiempo, los bonos del Tesoro de EE.UU. están pagando una fracción de lo que antes pagaban. Hoy en día, un bono T-bill a 10 años rinde aproximadamente un 2,96% anual. A principios de los años 80, los inversores podían contar con tasas de interés superiores al 10%.

Directrices revisadas

Para muchos profesionales de la inversión, estas realidades significan que el viejo axioma de “100 menos tu edad” pone a los inversores en peligro de quedarse sin fondos durante sus últimos años. Algunos han modificado la regla a 110 menos su edad – o incluso 120 menos su edad, para aquellos con una mayor tolerancia al riesgo.

No es sorprendente que muchas compañías de fondos sigan estas directrices revisadas – o incluso más agresivas – al crear sus propios fondos de fecha objetivo. Por ejemplo, los fondos con una fecha objetivo de 2030 se dirigen a inversores que actualmente tienen alrededor de 50 años. Pero en lugar de asignar el 50% de sus activos a la renta variable, el Fondo de Jubilación Objetivo de Vanguardia 2030 tiene asignado aproximadamente el 76%. El Fondo T. Rowe Price Retirement 2030 acumula aún más riesgo, con casi el 80% en acciones.

Es importante tener en cuenta que pautas como esta son sólo un punto de partida para tomar decisiones. Una variedad de factores pueden dar forma a una estrategia de inversión, incluyendo la edad de jubilación y los activos necesarios para mantener el estilo de vida. Dado que las mujeres viven casi cinco años más que los hombres en promedio, tienen mayores costos en la jubilación que los hombres y un incentivo para ser un poco más agresivos con sus ahorros.

El resultado final

Basar la asignación de acciones en la edad puede ser una herramienta útil para la planificación de la jubilación, ya que alienta a los inversores a reducir lentamente el riesgo con el tiempo. Sin embargo, en un momento en que los adultos viven más tiempo y obtienen menos recompensas de las inversiones “seguras”, podría ser el momento de ajustar la pauta de “100 menos su edad” y asumir más riesgo con los fondos de jubilación.

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